Loado seas Señor, por  la hermana Agua,

  

Cuando todo nos parece tan superficial, tan banal, tan insustancial… tan “chichiricuatre”, aparecen “gestos” hermosos que hablan de la grandeza que el hombre encierra en su corazón.  Si nos detenemos un poco; descubrimos que también hay cosas buenas y laudables en nosotros y entre nosotros. Por ejemplo; se potencia la dignidad y los derechos de la persona. Se realizan continuas e incansables afirmaciones de la libertad, se da una profunda aspiración por la paz, un respeto a las minorías, la solicitud por los mas desfavorecidos y es admirable el interés y la pronta colaboración que se presta desinteresadamente a las víctimas de  las catástrofes naturales… la defensa de los Derechos de la mujer, la defensa de la naturaleza, (existe una preocupación por la conservación y protección de la naturaleza), la revalorización de la experiencia y la religiosidad emocional, (que habrá de darle  su justo valor). etc.… Son impulsos positivos que se deben tener en cuenta.

 

Es evidente que estamos viviendo el predomino de los sentidos sobre la razón. Pero de ello, también podemos sacar algo positivo.  El “sentimiento”  es el gran criterio de la vida. Las cosas se miden en razón del “placer‑displacer”, del gusto que nos proporcionan. En la medida que algo me conmueve o me entusiasma, tomo parte o me comprometo en ello. Así, la religiosidad puede ser aceptada en un primer momento. Se trata del gran valor de la experiencia sensible para la religiosidad. Aparece el gusto por el silencio, la oración, (las experiencias del hermano Roger en Taizé) se tiende a supera la religiosidad  institucional, por ello quizá cobran relevancia ahora las  religiones orientales, la devoción a los Ángeles…) Impacta mas un contemplativo que un sindicalista. Se valora la experiencia afectiva del grupo. Aparece el “líder” carismático,  aunque en otros aspectos sea un “desastre”. Se descubre el gusto por los signos, la estética de las ceremonias siempre y cuando sean vividas como expresión de un encuentro con Dios. Se entiende la fe como amistad basada en el sentimiento; aunque cuando surge la dificultad, sucumbe esta fe. Hemos de admitir que la “emotividad” puede ser “camino hacia”, aunque no fin en sí misma.

 

La Racionalidad abierta al misterio. Es una racionalidad respetuosa al misterio, reacción típica frente a los límites de la razón instrumental que niega el “misterio” que nos sorprende  “a la vuelta de la esquina”.  Ante los problemas últimos del ser, el hombre del siglo XXI descubre que puede adoptar dos posturas: una negativa, quizá infantil, que consiste en ignorar esta realidad (o “golpearla” como el niño que “pega” a  la silla con la que se ha hecho daño, como si fuera ésta la culpable), o una postura positiva: descubrir el escándalo de la Cruz solo superado con el Amor.

 

Se da una superación del conceptualismo (Sistema filosófico que defiende la realidad y legítimo valor de las nociones universales y abstractas, en cuanto son conceptos de la mente, aunque no les conceda existencia positiva y separada fuera de ella) que favorece un encuentro con Dios. El discurso sobre Dios nunca es definitivo. De Dios sabemos algo muy evidente: que sabemos muy poco. Podemos conocer sus huellas pero es necesario cierto ejercicio. La superación del conceptualismo puede ayudarnos a depurar nuestra relación con Dios.

 

El lenguaje de la evocación: es “la vida de la estética” frente a la vida de lo racional, es la estética de lo sublime. Es el lenguaje “evocativo” ante el “Absoluto”. Este lenguaje es uno de los más hermosos y con grandes resonancias bíblicas que abarca desde los relatos del Génesis, hasta el “Cantar de los Cantares”. Dicho de otro modo, un Cristo crucificado, no ofrece quizá consuelo al mundo de hoy, pero sólo un Dios así, merece ser Dios.

Quiero traer aquí ese valor que hoy día tanto se potencia, la Naturaleza. Ante ello, los cristianos podemos recuperar “un ecologista olvidado”, quizá el primero de todos, San Francisco de Asís, quien supo ver, bajo la acción de los dones del Espíritu, la hermosura de la creación. Él, puede ser un “Maestro” para el hombre que se cree hoy, mas que nunca; inventor del respeto a la naturaleza. Este es su CÁNTICO A LAS CRIATURAS:

Loado seas mi Señor por el hermano Sol que alumbra y abre el día y es bello su esplendor y lleva por los cielos noticias de su Autor. Loado seas mi Señor por la hermana Luna de blanca luz menor y las estrellas claras que tu poder creó tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son. Y por la hermana Agua, preciosa en su candor que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor! Por el hermano Fuego que alumbra al irse el sol y es fuerte, hermoso y alegre. Y por la hermana Tierra que es toda bendición y que da en toda ocasión las hierbas, frutos y flores. Y por todas las Criaturas: ¡loado mi Señor!

                                                           Miguel Ángel Schiller Villalta. Párroco de San José de L´Alfás del Pi