Mejor que “no al celibato”, si a la fidelidad

 

Surgen opúsculos de sacerdotes, defendiendo, abogando por el matrimonio de los Sacerdotes y el sin sentido del “celibato” como una disposición anacrónica. Me pregunto si en el matrimonio, estos sacerdotes serían tan fieles a sus esposas, como lo han sido o lo pretenden ser a la palabra dada a la Iglesia, a su compromiso  ante el celibato? Mi pregunta más concretamente, es ¿Acaso se considera el Sacramento del Matrimonio, menos “exigente” o carente de fidelidad y entrega, sacrificio y renuncia…que el “Celibato”?

 

El celibato es un Don ciertamente, y como tal, ha de acompañarnos y "mimarlo" siempre, darle el calor del amor y la fidelidad...porque podemos también perderlo. Por ello, no es menos cierto que es además  una tarea del "día a día", y no sólo hacia la mujer, o hacia el hombre... sino hacia aquello que puede e incluso legítimamente para otros, “cautivar” el corazón, el tiempo, y la vida misma.

 

Mi respeto hacia aquellos hermanos que luchan y se esfuerzan, que sufren por mantener esta fidelidad, también, mi respeto hacia aquellos que la soledad hace... nos hace mella en el corazón. Soledad de la que no escapamos aún rodeados de multitud. Quizá mitigue un poco este dolor, el cariño de nuestros Pastores, y tras la queja que alzan algunos Sacerdotes, exista veladamente, esta otra carencia.

 

Un Sacerdote mayor, decía en el Seminario que “quien no sirve para casado, no sirve para cura”. Quizá podríamos ampliar esta afirmación y decir que “quien no sirve para cura, no sirve tampoco para casado”. Pues tanto en un lado como en otro, se exige fidelidad, entrega, renuncia, continencia, castidad, sacrificio…en una palabra: Amor.

 

                                                                                  Miguel Ángel Schiller Villalta.