Conozca
a Benedicto XV: Un italiano promotor de las misiones
REDACCIÓN
CENTRAL, 19 Abr. 05 (ACI).- El Cardenal Joseph Ratzinger
pidió ser conocido como Benedicto XVI. La
elección del nombre del Pontífice expresa una identificación con el antecesor
elegido y manifiesta un deseo de asumir algunas líneas fundamentales de su vida y Pontificado. Aquí una breve
presentación de la vida y obra de Benedicto XV.
Giacomo della Chiesa nació en la ciudad italiana de Génova, el 21 de noviembre
de 1854.
Estudió derecho en la
Universidad de Génova, graduándose como doctor en derecho civil el año 1875.
Perfeccionó sus estudios teológicos en la Universidad Gregoriana, en Roma.
Inmediatamente después de
ser ordenado presbítero en 1878, ingresó a la Accademia dei Nobili
Ecclesiastici, la escuela diplomática del Vaticano.
Después de trabajar por un
breve periodo en la Santa
Sede, el futuro Papa fue enviado como Nuncio a España. Tuvo una decisiva participación en la mediación
papal ofrecida para resolver el problema territorial entre España y Prusia por
la disputa de las Islas Carolinas. Regresó a Roma para ser asistente en la
Secretaría de Estado del Vaticano. En 1901 fue elegido Sub-Secretario de
Estado.
En 1907 el Papa Pío X lo
nombró Arzobispo de Bolonia, lugar
donde ejerció su labor con gran celo pastoral, distinguiéndose, entre otras
cosas, por ser un gran director espiritual.
Siete años después, en
1914, Pío X le creó cardenal, tres meses antes de ser él mismo el que sería
elegido sucesor de San Pedro.
Su Pontificado
Elegido Papa el 3 de
septiembre de 1914, poco después de iniciada la Primera Guerra Mundial. Con gran habilidad diplomática, el Papa
Benedicto XV se empeñó en lograr la paz entre las naciones. Declaró la imparcialidad y neutralidad total de la Iglesia con el fin
de poder prestar su mediación para lograr una pronta distensión y un justo
acuerdo de paz.
De paternal corazón,
Benedicto entendió que su misión era la de ser un apóstol de la paz, un promotor de comunión y reconciliación en
medio del odio y del irracional conflicto. Benedicto XV quiso ser para todos un
padre, un hermano solidario, un cristiano coherente. Así, tuvo muestras de
solidaridad con las víctimas de la gran guerra. Por ello Benedicto XV ha sido
calificado como el buen samaritano de la humanidad y es recordado como el Papa
de la paz.
Cercana ya la hora de su
tránsito a la Casa del Padre Eterno, se ofrecía al Señor diciendo: “Nos
ofrecemos nuestra vida a Dios en nombre de la paz del Mundo”.
Pastor de la Iglesia
Durante su Pontificado fue
promulgado el Código de Derecho de
Canónico, en 1917, fruto de varios años de trabajo iniciados durante el
pontificado de su predecesor Pío X. Este hecho es considerado el acontecimiento
intraeclesial más importante de su Pontificado, dado que el Código se
constituyó en el elemento decisivo para la organización eclesiástica.
En 1917, Benedicto XV creó
la Congregación para las Iglesias Orientales.
En 1919 publicó la
Encíclica Maximum illud, considerada “la
carta magna” de la actividad misionera y evangelizadora. “La
Iglesia de Dios es católica y, por lo tanto, no puede ser extraña a ningún
pueblo”, decía en ella el Santo Padre.
Relaciones con los Estados
Desde que estalló la guerra
se pronunció por la paz y proclamó la absoluta
neutralidad e imparcialidad de la Iglesia. Sus reiterados llamados a la paz
no fueron escuchados.
En 1917 envió una carta a
los líderes de las naciones involucradas en el conflicto armado, proponiendo un
serio plan de paz. Lamentablemente la sensata propuesta del Papa tampoco
prosperó.
Mientras tanto, Benedicto
XV orientó los esfuerzos de la Iglesia hacia la ayuda a los que más sufrían como consecuencia de la guerra:
repartió víveres y material sanitario, donó dinero, organizó un servicio de
búsqueda de desaparecidos por el que, gracias a sus denodados esfuerzos y
gestiones, muchos presos de guerra pudieron retornar a sus hogares.
Finalizada la guerra, en
1919 Benedicto XV realizó muchas acciones caritativas, intercedió en favor de
los alemanes, para que los aliados desistiesen del cruel bloqueo que habían
impuesto, y que venía ocasionando un innecesario sufrimiento a muchas mujeres y
niños. El Santo Padre
mandó realizar una colecta entre los feligreses de todo el mundo para ayudar a
niños hambrientos.
Asimismo en la Unión
Soviética, cuando la hambruna azotó a sus pueblos el año 1921, pondría a disposición
de los necesitados la ayuda solidaria de la Iglesia.
Por las iniciativas
pacificadoras del Papa Benedicto, la Santa Sede experimentó por entonces un avance muy positivo en lo referente a las
relaciones internacionales: recibió el reconocimiento diplomático del
gobierno de Inglaterra (1914) y de Francia (1921); con el gobierno italiano se
abría un camino de negociación cuando Su Santidad explicitó que la Iglesia no
pretendía recuperar los estados pontificios que había perdido, con lo que se
sentaban las bases para que, posteriormente, se llegase a una plena
reconciliación con el estado italiano.
Documentos trascendentales
Algunos de los documentos
más importantes de su magisterio pontificio fueron las Encíclicas Pacem Dei
Munus (1920), sobre la restauración cristiana de la paz y Spiritus Paraclitus
(1920), sobre la interpretación de la Sagrada Escritura. Es especialmente
importante su Carta Apostólica Maximum
illud (1919), sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero.
Benedicto
XV falleció el 22 de enero de 1922 en Ciudad del Vaticano.
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