CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE - NOTA DOCTRINAL  ACERCA DE ALGUNOS ASPECTOS DE LA EVANGELIZACIÓN

 

Motivo: Hoy hay una confusión: A menudo se piensa que todo intento de convencer a otros en cuestiones religiosas es limitar la libertad.

 

Se hacen planteamientos, en nombre de la libertad religiosa, como: Basta ayudar a ser mas fieles a tu propia religión,  construir comunidades que trabajen por la justicia, la libertad, la paz, la solidaridad. (ONG). Además, algunos sostienen que no se debería anunciar a Cristo a quienes no lo conocen, ni favorecer la adhesión a la Iglesia, pues sería posible salvarse también sin un conocimiento explícito de Cristo y sin una incorporación formal a la Iglesia.

 

Para salir al paso de esta problemática, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha estimado necesario publicar la presente Nota.

 

Jesucristo invita a todos los hombres a la conversión y a la fe encomendando a los Apóstoles, continuar su misión evangelizadora «como el Padre me envió, también yo os envío». Mediante la Iglesia, se llega a cada época de la historia, a cada lugar de la tierra y a cada ámbito de la sociedad, y a cada persona.

 

Evangelización, En sentido amplio, resume toda la misión de la Iglesia: toda su vida, y que en última instancia se identifica con el mismo Cristo.

 

La evangelización no es solamente enseñar una doctrina sino anunciar a Jesucristo con palabras y acciones...«Toda persona tiene derecho a escuchar la “Buena Nueva” de Dios. A este derecho le corresponde el deber de evangelizar: «no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1 Co 9, 16; cf. Rm 10, 14). Si damos a los hombres sólo conocimientos, habilidades, capacidades técnicas e instrumentos, les damos demasiado poco»

 

Objetivo: Aclarar algunos aspectos de la relación entre el mandato del Señor y el respeto a la conciencia y la libertad religiosa.

 

Algunas implicaciones antropológicas

 

¿Cuál es la vida eterna? «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo» (Jn 17, 3).

 

En la búsqueda del bien y de la verdad, se pone en juego la libertad. En esta búsqueda, se implican todos los aspectos fundamentales de la vida. Un ideal, una esperanza, una meta… Y en la búsqueda de la verdad que Salva, se encuentra implicado: inteligencia, voluntad, sentimientos, actividades y proyectos – cuando ésta se adhiere a Cristo. En esta búsqueda del bien y la verdad actúa ya el Espíritu Santo.

Tomás de Aquino: «omne verum a quocumque dicatur a Spiritu Sancto est» «Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo» (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiæ, I-II, q. 109, a. 1, ad 1).

 

Hoy en día, se pregunta acerca de la legitimidad de proponer a los demás lo que se considera verdadero en sí, Esto se considera como un atentado a la libertad del prójimo.

 

Tal visión de la libertad humana, desvinculada de la verdad, es una de las expresiones «del relativismo que, no reconoce nada como definitivo. Ello da paso a un pluralismo indiferenciado: todas las posiciones son igualmente válidas…incluso,  diversas doctrinas contradictorias entre sí pueden simultanearse.

 

El crecimiento y la maduración personal implican que estas mismas verdades puedan ser puestas en duda. Esto no quita que, tras este paso, las mismas verdades sean “recuperadas” pero ahora con madurez, por propia convicción.

 

Necesidad de confiar en los demás para enriquecernos con la Verdad. En la vida de un hombre las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas mediante la constatación personal» La necesidad de confiar en los conocimientos transmitidos por la propia cultura, o adquiridos por otros, enriquece al hombre. Ello responde a otra importante realidad antropológica: es propio del hombre el deseo de hacer que los demás participen de los propios bienes.

 

la Iglesia no puede dejar de tener en cuenta que les falta un bien grandísimo en este mundo: conocer el verdadero rostro de Dios y la amistad con Jesucristo, el Dios-con-nosotros. Vivir en la oscuridad, sin la verdad acerca de las últimas cosas, es un mal, que frecuentemente está en el origen de sufrimientos y esclavitudes a veces dramáticas. Muchas personas viven sin esperanza, sin una meta, sin un sentido trascendente que colme las ansias de felicidad del corazón.

 

Sobre la verdadera  amistad: “Querer el bien del otro”. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.”

 

La evangelización implica también el diálogo sincero: Al corazón del hombre, no se accede sin gratuidad, caridad y diálogo,. Eso exige tener en cuenta las esperanzas y los sufrimientos, (Compadecer) las situaciones concretas de los destinatarios. Ese compartir, característico de la verdadera amistad, es una ocasión valiosa para el testimonio y el anuncio cristiano.

 

Pero también en el diálogo en materia religiosa puede introducirse el pecado. Entre ellos, el Documento precisa: «la Iglesia prohíbe severamente que a nadie se obligue, o se induzca o se atraiga por medios indiscretos a abrazar la fe, como lo contrario...pero podemos indicar otros más: no sólo aquellos que afectan al modo de presentar la verdad, sino, también, aquellos que afectan a la presentación de la misma verdad. (Falsedad, mentira, etc.…) “ a veces, peor que mentir, es no decir la verdad”. Nos conformamos con ser meros espectadores… Cayo Petronio, en la película QUO VADIS: “A fuerza de una larga costumbre, he llegado a contentarme con ser solo un cínico mordaz, un espectador egoísta que deja a los demás dar forma al mundo” (Tras dejar quemar Roma a Nerón)

 

Algunas implicaciones eclesiológicas

 

Se entiende «conversión» como el conducir a los paganos a la Iglesia, pero la conversión (metanoia), en su significado cristiano, es un cambio de mentalidad y actuación, como expresión de la vida nueva en Cristo de todo bautizado. Este es, en primer lugar, el significado de la invitación que Jesús mismo formuló: «convertíos y creed al Evangelio» La incorporación de nuevos miembros a la Iglesia no es la extensión de un grupo de poder. El Reino de Dios no es – como algunos sostienen  – una realidad genérica, abstracta, un todo universal (Panteísmos?)  sino que es, ante todo, una persona, que tiene el rostro y el nombre de Jesús de Nazaret, imagen del Dios.

 

Hoy,  el relativismo trata de justificar el pluralismo religioso. Se pretende acomplejarnos, tildándonos con una actitud oculta, tras la oferta del Reino, de intolerancia y un peligro para la paz. Pero la propia caridad exige el anuncio a todos los hombres de la verdad que salva» . La evangelización no se realiza sólo a través de la predicación pública del Evangelio, la proclamación del Evangelio, conserva toda su validez e importancia en esa otra transmisión que es de persona a persona. La palabra y el testimonio de vida van unidos.

 

Algunas implicaciones ecuménicas

 

El ecumenismo no tiene solamente una dimensión institucional,  es tarea de cada fiel, ante todo, mediante la oración, la penitencia, el estudio y la colaboración. Dondequiera y siempre, todo fiel católico tiene el derecho y el deber de testimoniar y anunciar plenamente su propia fe. La unidad es, el sello de la credibilidad de la misión. el escándalo de la división «es obstáculo para la causa de la difusión del Evangelio. En el compromiso ecuménico se pueden distinguir varias dimensiones: ante todo la escucha, como condición fundamental para todo diálogo; después, la discusión teológica, encontrando la concordia, escondida a veces en la discordia.

No puede faltar otra dimensión esencial del compromiso ecuménico: el testimonio y el anuncio de los elementos que no son tradiciones particulares o matices teológicos sino que pertenecen a la Tradición de la fe misma. (Sumar mas que restar, o citando a San Agustín: “ En la esencia, unidad, en lo dudoso libertad, y en todo, caridad”.