EL JUBILEO

En la Biblia, según el libro del Levítico en su capítulo 25 del versículo 8 al versículo 12, Dios estableció el año jubilar:

“Contarás siete semanas de años, siete veces siete años; de manera que el tiempo de las siete semanas de años vendrá a sumar cuarenta y nueve años. Entonces al séptimo mes, el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el día de la expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra. Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra la liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada uno volverá con su familia. Este año cincuenta será para vosotros un jubileo; no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiarás la parra que ha quedado sin podar, porque es el jubileo, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé.”

 

Así, cada cincuenta años los hebreos celebraban, por orden de Dios, el año jubilar. Era como un año especial de descanso, por eso, remarca que “será para vosotros un jubileo”, es decir, un año de gozo, un año de alegría muy intenso porque se descansa, es dedica a Dios, a hacer el bien, a estar con la familia.

Este Jubileo bíblico proclamó para ofrecer descanso, libertad y perdón.

 

El jubileo que viene de Cristo tiene otras intensidades y otras profundidades. El antiguo se mueve más en la materialidad, el nuevo es el jubileo del Espíritu y en el Espíritu.

Hoy en día, la Iglesia Católica, cada 25 años declara año jubilar a todo el mundo. El último año jubilar fue el año 2000 (2000 años del nacimiento de Cristo).

El año jubilar es un año privilegiado en el que los cristianos podemos obtener el perdón de los pecados con algunas condiciones. La Iglesia nombra unas iglesias (principalmente San Pedro del Vaticano) donde se podrá ganar el jubileo, esto es, obtener indulgencia plenaria, el perdón de los pecados. Los cristianos obtendremos indulgencia plenaria si vamos a estos lugares y cumplimos las condiciones que se establezcan además de confesarse y recibir la comunión.

 

Jubileo: tiempo de gracia que Dios nos regala, tiempo de misericordia, tiempo de gozo, tiempo de alegría porque el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres. Es, fundamentalmente, un ejercicio de acción de gracias a Dios por todo lo que hace por nosotros.

 

Aparte del año jubilar mundial, la Iglesia puede declarar tiempo de jubileo a ciertas iglesias particulares de manera especial y concreta o de manera perpetua cada cierto tiempo.

Como es un tiempo de gracia, sagrado para los cristianos, la Iglesia tiene un cuidado especial de su concesión. Por esta razón sólo hay cinco ciudades en el mundo que gozan de jubileo perpetuo: Santiago de Compostela, Caravaca de la Cruz, Santo Toribio de Liébana, Roma i Jerusalén.

 

 

 

Haremos un breve comentario de los jubileos de dos de las tres ciudades españolas que lo poseen:

 

*        Santiago de Compostela.

Que goza de jubileo cada vez que el día de Santiago cae en domingo. El jubileo de Santiago es denominado “Xacobeo”.

 

Aquí, ganar el Jubileo o el Xacobeo, es peregrinar hasta a Santiago de Compostela a través del denominado “Camino de Santiago”. Este camino es el que siguió el apóstol Santiago predicando hasta llegar a la ciudad que lleva su nombre.

Se debe entrar a la Iglesia de Santiago por la “puerta santa”, subir hasta a la imagen del apóstol, confesarse y recibir la comunión. Hay otras tradiciones que no comentaré aquí.

 

Se remarca mucho el sentido del peregrinaje, ya que durante el mismo se favorece la reflexión.

 

El próximo año de Xacobeo será el 2010.

 

 

*        Caravaca de la Cruz.

Desde el principio ha habido un reconocimiento oficial, por parte de la Iglesia, hacia la Cruz de Caravaca.


En el año 1981, con motivo de la celebración del 750 aniversario de la existencia de la tradicional aparición de
la Cruz, se solicitó a la Santa Sede la declaración de un Año Jubilar para Caravaca. En 1996 se celebró un II Año Jubilar, que supondrá un nuevo período de proyección y conocimiento de la Cruz.


El año 1998 S.S. el Papa Juan Pablo II concedió al Santuario, con motivo de la devoción a
la Vera Cruz, la celebración de un Año Jubilar para siempre (in perpetuum) y cada siete años, de forma similar a Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana.


El primero se celebró el 2003. Este hecho marcó una nueva época en el devenir de la devoción a
la Cruz, de la proyección futura del Santuario y de la ciudad de Caravaca de la Cruz.

 

El próximo año jubilar será al 2010.

 

 

L´Alfàs del Pi

 

Nuestro pueblo de l’Alfàs del Pi es también un privilegiado de tener concedido el Jubileo. Pero con una característica muy especial: L’Alfàs del Pi gozará de la alegría y la gracia del jubileo todos los años durante los días 7, 8 y 9  de noviembre.

Transcribimos el escrito que se encuentra en el archivo parroquial enviado al Vaticano por el sacerdote de l’Alfàs del Pi, Pascual Baldó y Orozco, solicitando el jubileo.

 

 

 

Cuadro de texto: Beatísimo Padre:

Pascual Baldó presbítero, natural de Alfaz de Polop, Diócesis de Valencia, postrado a los pies de V.B. humildemente expone:
que a sus expensas se ha colocado en la Iglesia de dicho pueblo en una capilla construida al efecto un hermoso crucifijo con la invocación del Buen Acierto y con el fin de fomentar más y más la devoción de aquellos fieles:
ruega con la más profunda sumisión a V.S. se dirige conceder la gracia de un jubileo anual de Cuarenta Horas que podrá tener lugar en los tres días anteriores a la dedicación de la Iglesia del Salvador, y en el mismo día de la dedicación y además indulgencia plenaria a los que visiten dicha capilla el día de la Exaltación de la Santísima Cruz y en el que se celebra la solemnidad de la preciosísima Sangre del Señor, a quien pido dilata y haga de día en día más próspero el Pontificado de V.S.

Valencia del Cid en España, 6 de julio de 1857
Beatmo. P.
A.L.P.P. de V.S. 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La contestación de la Santa Sede no se hizo esperar y, en tan solo cuatro días después, D. Pascual Baldó recibió el permiso del Papa Pío IX:

 

 

Cuadro de texto: Breve de S.S. Pío Papa Nono.

A todos los files en Cristo que las presentes letras vieren, Salud y Apostólica Bendición, para el aumento de la Religión de los fieles y Salvación de las almas que apetecen con piadosa Caridad gozar los celestes tesoros de la Iglesia, a todos y a cada uno de los fieles en Cristo de entre ambos sexos que verdaderamente contritos y confesos y alimentados con la Sagrada Comunión, que visitaren devotamente la Iglesia parroquial del pueblo vulgarmente llamado Alfas de Polop, perteneciente a la Diócesis de Valencia y en ella establecida la capilla del Ssmo. Cristo del Buen Acierto en los días festivos de la Exaltación de la Sta. Cruz y preciosísima Sangre de N.S.J. desde las primeras vísperas hasta el ocaso del sol en cada uno de los dichos días de cada año y allí elevaren sus preces (orasen) por la concordia de los príncipes cristianos, extirpación de la herejía y Exaltación de la Santa Madre Iglesia, e hicieran todo esto en cualquiera de los dos referidos días: les concedemos Indulgencia Plenaria y remisión de todos sus pecados a todos los fieles en Cristo que verdaderamente arrepentidos, confesados y comulgados devotamente que visitaren y oraren en la forma arriba dicha por algún tiempo y asistieren a la Estación de las Cuarenta horas que se han de celebrar en dicha Iglesia de Alfaz con licencias de ordinario una vez al año en los tres días continuos sin contar las horas precedentes de las noches inmediatas a la fiesta de la Dedicación del Salvador pudiendo ganar dicha indulgencia plenaria Ad Modum Jubilei en cualquier día de los de Cuarenta Horas, eligiendo cada uno a su voluntad el día que mejor le pareciere de dichas Cuarenta Horas.

Dado en Roma bajo el anillo del Pescador, el 10 de julio de 1857.
Y de nuestro Pontificado el Duodécimo.
Por especial orden de su Santidad: El Cardenal Machi, y de orden de este J. B. Brancolini Castellani, lo rubrica.

Dado en Roma bajo el anillo del Pescador, el 10 de julio de 1857.
Y de nuestro Pontificado el Duodécimo.
Por especial orden de su Santidad: El Cardenal Machi, y de orden de este J. B. Brancolini Castellani, lo rubrica.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Este año celebraremos el 150 aniversario de la concesión de la gracia jubilar.

 

 

¿Cómo ganar el Jubileo?

 

En resumen podemos decir que, para recibir la gracia de la indulgencia del jubileo alfasino, se tienen que cumplir:

*      Visitar la Iglesia parroquial y la capilla dedicada al Stmo. Cristo del Buen Acierto dentro del período de jubilar

*      Orar delante del Santísimo Sacramento del altar que se encuentra expuesto para adoración por la Santa Madre Iglesia, extirpación de la herejía, por la unión entre los cristianos.

*      Asistir a la Estación de las cuarenta horas, denominado Trisagio.

 

El Trisagio es un acto religioso maravilloso y solemne al Santísimo Sacramento que se celebra en los tres días de jubileo, el 7, 8 y 9 de Noviembre. Se entrelazan oraciones y cánticos “a capella” de alabanza a la Santísima Trinidad. Los cánticos son a diferentes voces de mujeres en castellano.

 

En primer lugar se hace una oración a Dios Padre y se canta el primer cántico que se repetirá 9 veces (haciendo referencia a les 9 clases de ángeles, como son los arcángeles, querubines, serafines, potestades, ...) entrelazándose con oraciones del público a una voz. Transcribimos el cántico:

            “Santo, Santo, Santo. Señor Dios de los Ejércitos

            llenos están los cielos y la tierra,

            de vuestra gloria, de vuestra gloria”

 

Oración del público a una voz:

 

            “Gloria al Padre, gloria al hijo, Gloria al Espíritu Santo”

 

Y vuelve a repetirse el cántico.

Como podemos observar se entrelaza cántico con oración: El cántico comienza con “Santo” y acaba con “Gloria” y la oración comienza con “Gloria” y acaba con “Santo”.

 

En segundo lugar se hace la oración al Hijo (a Jesucristo) y se canta el segundo cántico que ahora comenzará con “Gloria”:

 

            “Gloria al Padre, (bis)

gloria al Hijo, (bis)

gloria al Espíritu Santo, (bis)

Santo”

 

            La oración del público que comenzará por “Santo”:

 

                        “Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos,

                        llenos están los cielos y la tierra de tu gloria”

 

            Y vuelve a repetirse el cántico 7 veces entrelazándose con la oración del público.

 

En tercer lugar se hace la oración al Espíritu Santo y se vuelve a cantar el primer cántico de la misma manera.

 

El segundo día, el primer cántico (la oración a Dios Padre) empezaría por   “Gloria”.

            El tercer día el primer cántico (la oración a Dios Padre) empezaría por “Santo”.

Los tres cánticos tienen la misma letra, pero, van cambiando la entonación, es decir la música del cántico.

            Al acabar los cánticos de alabanza el sacerdote realiza una homilía.

El acto religioso del Trisagio acaba con la alabanza al Santísimo Sacramento con incienso.

 

*      Realmente arrepentidos, confesarse.

*      Recibir la Comunión.

 

 

Como hemos dicho, ganar el jubileo significa el perdón de todos los pecados, la indulgencia plenaria o perdón de las penas y un torrente de gracias y bendiciones, pero, no ganaremos el jubileo si no desterramos de nosotros la injusticia y nos llenamos de misericordia hacia el prójimo, no ganaremos la indulgencia si no aprendemos a ser indulgentes.

 

 

Deseamos que vuestro corazón siga lleno de perdones y misericordias, que el número de indulgencias que recibirás esté en proporción directa con la cantidad de “indulgencias” que ofreces. Podemos decir que “bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. Bienaventurados los indulgentes, porque ellos obtendrán indulgencia”.

 

HIMNO  JUBILAR

 

Cristo, Cristo hoy y siempre será el Señor

El Hijo de Dios, el Salvador. Eterno es su amor.

 

¡Oh, Señor! Tu perdón nos das, ¡gran jubileo para Alfaz!.

Fuente sin límites de gracia, ternura y misericordia.

 

¡Oh, Señor! Pronto ven, en ti solo la esperanza está.

Todo el pueblo en solemne trisagio canta tu gloria y santidad.

 

¡Oh, Señor! Con nosotros estás. Hecho pan nos llamas desde el altar

Abrid las puertas y al Santísimo adorad con verdad.

 

¡Oh, Señor! Como el pastor para las ovejas,

tu eres para el hombre el Rey celestial, nuestro Padre inmortal.

 

¡Oh, Señor! Que de ti mi alma no hulla,

sino te ame y bendiga, ¡amén, aleluya!