1. Jesús, mesianismo evangélico y libertad de los esclavos

 

En contra de la aplicabilidad de las leyes anteriores (sabáticas y jubilares) se ha elevado desde antiguo una objeción: ellas resultan de hecho impracticables, sobre todo en una sociedad avanzada, con una economía mercantil. Además, esta es una ley que ha ido cambiando, desde el Código de la Alianza y el Deuteronomio hasta Lev 25 (Código de la Santidad) Nos parece impracticable porque va contra nuestra economía capitalista,

 

Pues bien, al fondo de ella late una sabiduría superior, la ciencia de la vida que sabe que los bienes del mundo son comunes y de forma común deben disfrutarse, de manera que nadie (ninguna persona o familia, estado o grupo económico)

 

Entró en la sinagoga, tomó el libro... y encontró el pasaje donde está escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí; a) por eso me ha ungido, para evangelizar a los pobres; b) por eso me ha enviado , 2. para ofrecer la libertad a los presos, 3. y la vista a los ciegos; 4. para enviar en libertad a los oprimidos 5. y proclamar el año de gracia del Señor. Enrolló el volumen... y dijo: Hoy... se ha cumplido esta Escritura       (Lc 4, 16-21)

 

Ésta es la buena nueva de la Iglesia que quiere presentarse y se presenta a si misma como portadora de este anuncio mesiánico, que podemos dividir (conforme a la estructura del texto citado) en cuatro momentos:

 

PLANO ECONÓMICO: «Me ha "ungido" para anunciar la buena noticia a los pobres», esto es, a todos los necesitados, hambrientos de pan u otros bienes de la tierra. Ésta es la afirmación general, el punto de partida del mensaje de Jesús y del compromiso jubilar de la Iglesia. No hay libertad en un mundo de opresión económica. No hay liberación de los esclavos sin comunicación económica.

 

PLANO POLÍTICO: «Me ha "enviado" para proclamar la libertad a los prisioneros (=cautivos, presos)», es decir, a los más pobres de la tierra. Estos prisioneros no son ya marginados en general, sino los producidos por las políticas.No hay libertad si no se supera la opresión política.

 

PLANO DE PROMOCIÓN CULTURAL: "(Me ha "enviado") para proclamar (=ofrecer) la vista a los ciegos...». Ciegos son, sin duda, los pobres y presos, aquellos a quienes la misma historia (la violencia del sistema) ha reprimido, encerrándoles en su impotencia. Sólo libera de verdad a los demás quien les enseña a descubrir por si mismo las cosas y a entenderlas; sólo puede ser liberador quien capacita a los hombres y mujeres para que vean, de manera que ellos se valgan y piensen por si mismos. No hay libertad sin educación, sin apertura cultural, sin igualdad de posibilidades en el plano del saber.

 

JUBILEO DE DIOS: La plenitud humana (apertura de los ojos, vida en libertad) se expresa como fiesta jubilar: año de gracia, tiempo de gozo universal que, conforme a la tradición de Israel, se vuelve celebración de fraternidad, de amor abierto, bienes compartidos.

 

Jesús actúa mesiánicamente por su Iglesia: lo que le dijo y realizó lo han de seguir diciendo sus discípulos, no sólo con palabras, sino con el gesto completo de su vida, puesta al servicio de los oprimidos.

 

El anuncio de liberación de los cautivos y la superación de la esclavitud social suscita el rechazo de aquellos que quieren conservar sus propios privilegios.

 

Jesús ha proclamado la libertad para todos, superando así una, forma de nacionalismo social y religioso, que sigue estando todavía presente en Isaías 61, 2, cuando habla de un Año de Gracia de Yahvé, el Señor, para los fieles, un Día de Venganza de nuestro Dios, para los infieles; eso significa que tiene que haber libertad para los justos, castigo para los otros. En contra de eso, el Jesús de Lucas (4, 19) sólo ha proclamado la palabra de esperanza (Año de Gracia), dejando a un lado el Día de venganza de Dios.

 

    1. Y Jesús dijo: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo se cerró por tres años y seis meses... y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

 

    1. Y todos en la sinagoga se llenaron de ira cuan do oyeron estas cosas, y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el que estaba edificada su ciudad para despeñarle (Lc 4, 28-29)

 

Jesús se sitúa en la línea de aquellos profetas (Elias, Eliseo) que habían ofrecido su ayuda (la gracia de Dios) a unos extranjeros.

 

Pues bien, en contra de eso, los nazarenos, representantes de la buena ley nacionalista, apoyados por el orden de su estado (de su religión), rechazan la interpretación universalista del jubileo de Jesús y deciden matarle, en juicio popular. El mismo pueblo, sin necesidad de magistrados superiores o de jueces, de soldados o verdugos, se convierte en fuente de justicia legal, nacional. No pretenden matar a Jesús por asesino o violador, por adultero o idólatra (como manda la ley), sino por algo más profundo: porque pone en riesgo la seguridad del sistema, ofreciendo el evangelio de la libertad a los encarcelados y esclavos (a los antes rechazados) e igualando a los nacionales con los extranjeros, silenciando así la "venganza" de Dios.

 

3. Conclusión. Sistema social y libertad cristiana

 

Es tiempo de sistema. Globalización económico administrativa. Ciertamente, el sistema funciona (está cambiando el mundo); muchos, especialmente en Occidente, se benefician de sus logros; pero una mayoría ha quedado expulsada o margina da. Estrictamente hablando, ya no hay esclavos en el mundo, al modo antiguo. Pero han aumentado los expulsados, aquellos que no cuentan, que sufren y mueren, viendo cómo crece y triunfa el sistema.

 

  1. Jesús no ha querido destruir el sistema social del entorno, para construir otro semejante, pero en línea más israelita (nacionalista), como quisieron, por ejemplo, los celotas. En contra de eso, Jesús acepta en un plano el sistema (dad al César lo del César), pero quiere introducir e introduce un nivel más alto de comunión humana, que se define por su gesto de apertura a los marginados y por su experiencia de perdón y gratuidad universal; por eso, en el principio de la vida eclesial está el descubrimiento del valor supremo de los enfermos y encarcelados, es decir, de todos los excluidos del sistema, a quienes ella quiere ofrecer 8U presencia y ayuda (cf. Mt 25, 31-46)

 

Al servicio de ese Reino, fundada en la vida y pascua de Jesús y en la experiencia de sus primeros seguidores, ha surgido la Iglesia. Ella no vale en si misma, sino en la medida en que expresa algo que la transciende.

 

[ N O T A S ]

 

[1] Conforme al texto actual (Lev 25), este jubileo puede y debe renovarse cada principio, los legisladores pensaban en un Jubileo único, que marcaría la restauración del pueblo de Dios en Palestina, a la vuelta del exilio, con el establecimiento de la concordia entre todos los israelitas.

 

[2] He desarrollado extensamente el tema del jubileo israelita en Fiesta del Pan, Fiesta del Vin EVD, Estella 2000, ampliándola a la Iglesia, desde una perspectiva eucarística CF. Además R. NORTH, Sociology of the Biblical Jubilee, AnBib 4, Roma 1954; X. PIKAZA, Antropología bíblica, Sígueme, Salamanca1993; R De VAux, Instituciones del AT, Herder, Barcelona1985; M. PELLA, Le origini degli anni giubilari, PIEMME, Casale Mo 1998.

 

[3] Esa ley ha seguido influyendo de manera poderosa en los posteriores de la tradición judía y cristiana: hemos evocado ya Is 61, 1 y Ez 40- 48; podemos aludir a Neh 5, 1-10, 1 Mac 6, 49, Qumrán (11Qmelk), Flavio Josefo (Ant 3, 280-285) y Filón (De Spec. Leg y De Virt.). Ella parece contraria a la actitud normal de nuestra sociedad ilustrada (moderna) que, por un lado, proclama la libertad de todos y, por otro, permite y promueve el enriquecimiento de unos grupos a costa de otros, con lo que eso implica de endeudamiento de algunos y reparto injusto de las tierras y/o de los bienes fundamentales, vinculados al conocimiento, poder y riqueza monetaria. Es una hipocresía hablar de igualdad legal y libertad de todos los ciudadanos (de un Estado o del mundo) mientras siga promoviéndose una economía que lleva al endeudamiento o dependencia (marginación) de amplios sectores de la sociedad. No es sólo s hipocresía, sino también sarcasmo el afirmar que somos iguales y libres, si no se promueve la distribución de los bienes de a tierra, no sólo al interior de cada país, sino en la totalidad de la tierra. Desde ese fondo suele recordarse la doble moralidad de Dt 15 y Lev 25, que prohíbe esclavizar a los hebreos, mientras permite hacerlo a los gentiles. Pues bien, esa doblez constituye la norma habitual de nuestra sociedad, que ofrece unas garantías a un tipo de ciudadanos privilegiados por su status económico, social, racial, religioso y cultural, mientras margina o condena al hambre a grandes capas de la población mundial. El mayor peligro está en que no nos damos cuenta: pregonamos en plano político o económico la justicia del sistema (de nuestro sistema, hecho para el disfrute de unos privilegiados) y condenamos al silencio o marginación a gran parte de la población de los países pobres de la tierra. Para superar mejor esa hipocresía y doble moralidad, con la injusticia de nuestros sistemas económicos, políticos, sociales y culturales, es bueno ’ recordar la limitada pero

hermosa ley.

 

[4] Esta palabra arraiga a los discípulos del Cristo en la mejor tradición jubilar del judaísmo, convirtiéndoles en portadores de un mensaje y camino de liberación universal, que se expresa por la Iglesia, pero desbordando sus fronteras: sólo en la medida en que es portadora y signo de un anuncio de libertad (de superación de las cárceles) para todos los humanos, la Iglesia de Jesús puede llamarse y ser mesiánica.