Homilía Sta María Madre de Dios. 1 de enero de 2011

1. "Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre" (Lc 2, 19).

Hoy, la liturgia nos invita a seguir los pasos de los pastores que, al entrar en la gruta, reconocen en aquel pequeño ser humano, "nacido de una mujer, nacido bajo la ley" (Ga 4, 4), al Omnipotente que se hizo uno de nosotros. Junto a él, José y María son testigos silenciosos del prodigio de la Navidad. Este es el misterio que también nosotros, hoy, contemplamos asombrados: ha nacido por nosotros el Señor.

Contemplemos, de modo particular, a los pastores. Ellos, modelos sencillos y gozosos de la búsqueda humana, ponen de manifiesto cuáles deben ser las condiciones interiores para encontrar a Jesús.

La desconcertante ternura del Niño, la pobreza sorprendente en la que se halla, y la humilde sencillez de María y José transforman la vida de los pastores: se convierten así en mensajeros de salvación.

Escribe san Lucas: "Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho" (Lc 2, 20).

Nosotros hemos celebrado las Navidades.. hemos comido dulces.. y bebido licores, cantado villancicos, algunos… pasaron las noches de fiesta… regados de champán… (lo respetamos…cada uno vive la navidad como le de la “gana” .. pero no me digas a  mi como he de vivirla yo, los pastores, los magos que adoran al Niño, José y María…)

Se fueron felices y enriquecidos por un acontecimiento que había cambiado su existencia: "Se volvieron dando gloria y alabanza a Dios".

También nosotros, nos hemos puesto en camino para encontrar a Cristo, que da al hombre la posibilidad de pasar del pecado a la gracia, de la muerte a la vida.

Existen dos maneras de vivir la Navidad, Cristiana y paganamente… Felicidades, mi enhorabuena a quienes bendecís la cena de navidad porque recordáis a quienes no tuvieron nada para compartir..mas que la pobreza, el dolor, la enfermedad o la misma soledad. Felicidades a quienes habéis experimentado el perdón de Dios, el perdón de los hermanos… o aceptado vuestras limitaciones … hasta que no aceptemos nuestras limitaciones, nuestras fragilidades, nuestras miserias ..no empezaremos a ser fuerte..."

Benedicto XVI en su Mensaje de navidad, advirtió luego que “el hombre de la era tecnológica, si se encamina hacia una atrofia espiritual y a un vacío del corazón, corre el riesgo de ser víctima de los mismos éxitos de su inteligencia y de los resultados de sus capacidades operativas”. “En Navidad, el Omnipotente se hace niño y pide ayuda y protección; su modo de ser Dios pone en crisis nuestro modo de ser hombres”.

Felicidades a quienes encontrasteis en ese establo de belén… la noche del 25.. junto al buey el burrito, vuestras propias debilidades y miserias… ante la  mirada de un Dios poderoso envuelto en pañales... Felicidades si habéis descubierto que ese niño Dios quiere nacer en esos corazones..

 

 

 

Felicidades a quienes han palpado su amor que renueva la faz de la tierra.

Cristo pide a los creyentes, a quienes ha dado la alegría de encontrarlo, una valiente disponibilidad a ponerse nuevamente en camino para anunciar su Evangelio, antiguo y siempre nuevo. Los envía a vivificar la historia y las culturas de los hombres con su mensaje. (Entrevista: Sabia nueva… No… la de siempre..la de Cristo)

"Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios" (Lc 2, 30). También nosotros,  iniciemos este nuevo año que nos da el Señor.

Hoy la Iglesia celebra la solemnidad de María, Madre de Dios. María es la mujer de fe, que acogió a Dios en su corazón, en sus proyectos, en su cuerpo y en su experiencia de esposa y madre. Es la creyente capaz de comprometerse personalmente en la obra de la salvación.

A ella dirigimos, al comienzo de este nuevo año, nuestra oración.

Ayúdanos también a nosotros, María, a renovar con espíritu de fe nuestra existencia. Ayúdanos a saber salvaguardar espacios de silencio y de contemplación en la vida diaria. Haz que tendamos siempre hacia las exigencias de la paz verdadera, don de la Navidad de Cristo.

A ti, en este primer día del año 2011, te encomendamos las expectativas y las esperanzas de toda la humanidad: "Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no desoigas la oración de tus hijos necesitados; antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita"

(Recensión de la  homilia de Juan Pablo II  Santa María Madre de Dios – 2001)